Más erratas y menos rayas: nace una contracultura literaria anti-IA

Fuentes: More Typos, Fewer Em Dashes: Writers Are Creating an Anti-AI ‘Literary Counterculture’

Escritores de ficción, periodismo y marketing están desarrollando un estilo deliberadamente anti-IA que rechaza los marcadores típicos de los modelos de lenguaje: listas de tres elementos, guiones largos, metáforas vagas y la voz pasiva. La novelista Laura Brooke Robson explica que ahora escribe frases más arriesgadas y deja pequeñas erratas como “guiños al lector” para evidenciar la mano humana. Editores de publicaciones como Aeon, Pitchfork y Playboy han enviado directrices a sus redactores para que incorporen primeras personas y voces más excéntricas. El editor de Playboy, Philip Picardi, recibió unas mil propuestas en mayo y detectó que la mayoría estaban generadas con IA. Casos como el de la novela retirada por Hachette, Shy Girl de Mia Ballard, tras sospechas de uso de IA ilustran la tensión. En el extremo más irónico, el Clickhole Jessye McGarry publicó un artículo lleno de erratas bajo el título “5 Reasons to Love Summer (NO AI)”. En LinkedIn proliferan los consejos para no sonar como IA y el emprendedor Ben Horwitz lanzó Sinceerly, una app que introduce faltas de ortografía en correos para parecer más humanos. Expertos como John Warner señalan que la IA podría revalorizar la buena escritura, aunque advierte de un bucle: si la IA se entrena con estos estilos anti-IA, podría imitarlos y obligar a inventar un contragénero.