La Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) ha presentado en Adamuz su estudio de costes para 2026 y ha alertado de que más del 75% de la superficie olivarera española trabaja en pérdidas o al borde de la rentabilidad, con un precio en origen situado en 3,51 euros por kilo. La asociación calcula siete horquillas distintas según el sistema de cultivo: el olivar tradicional de montaña soporta costes de 5,31 euros, frente a los 3,07 del seto de regadío, el único formato que aún gana dinero a los precios actuales.
El hundimiento de las cotizaciones llega tras pasar de unas 666.000 toneladas en la campaña 2022/23 a cerca de 1,4 millones en las dos últimas, lo que ha generado un excedente crónico sin incentivos para contener la oferta. El diferencial de rentabilidad está empujando al sector a una reconversión silenciosa hacia el regadío superintensivo, con costes ambientales, sociales y económicos ya denunciados en zonas como Almería.
La AEMO actúa como representante del olivar tradicional, cuya continuidad sostiene la vertebración económica y laboral de grandes áreas de la España interior. El nuevo mapa productivo, dominado por el regadío, amenaza con dejar fuera del mercado a buena parte de los municipios olivareros y redefine un sector clave del medio rural.
