Un estudio académico reciente, firmado por Melanie Walsh y disponible en arXiv, analiza más de 500.000 conversaciones anónimas en inglés mantenidas con ChatGPT para evaluar el peso de la generación de ficción en el uso de la herramienta. Los resultados indican que más de un tercio de esas conversaciones incluyen alguna forma de producción narrativa: historias originales, juego de roles, fanfiction o contenido erótico. La investigación, titulada AI Fiction in the Wild, identifica además perfiles de "power users" —usuarios intensivos— que concentran buena parte de esa actividad, incluyendo un patrón que bautiza como "infinite story demanders": personas que durante sesiones prolongadas piden variantes, revisiones y repeticiones de narrativas muy similares.
Los autores describen cuatro preferencias dominantes: atracción por la fanfiction y la ficción erótica, gusto por formatos genéricos, preferencia por la repetición y la inmediatez, y atracción por combinaciones de nicho entre personajes y escenarios. A partir de estos hallazgos, el artículo plantea dos provocaciones teóricas. La primera es que los modelos de lenguaje podrían transformar la relación autor-lector tradicional, dando lugar a un "lector-escritor solipsista" que genera y consume ficción dentro de un bucle conversacional cerrado, sin intervención de un interlocutor humano. La segunda apunta a la interactividad, el juego y la permutación que permiten los LLMs, preguntándose dónde encajarán en los ecosistemas contemporáneos de narrativa y entretenimiento.
El estudio enmarca estas dinámicas en transformaciones previas de la literatura y los medios, como la autoedición, la fanfiction y la pornografía, y observa que la ficción generada por IA comparte rasgos estructurales con formas culturales ya basadas en la demanda, la personalización y la repetición.
