Más allá del bien y del mal: Nietzsche y la Gran Guerra

Fuentes: Beyond Good and Evil: Nietzsche and the Great War

El artista alemán Otto Dix, soldado de primera línea durante la Primera Guerra Mundial, encontró en las obras de Friedrich Nietzsche una brújula intelectual para asimilar el horror que vivía en las trincheras. Voluntario en 1914 con apenas 23 años, Dix sirvió como artillero en el Somme, donde presenció la batalla más sangrienta de la guerra: el 1 de julio, casi 20.000 soldados británicos cayeron muertos y 40.000 resultaron heridos en un solo día; en septiembre hicieron su aparición los primeros tanques y los bombardeos aéreos; para noviembre, el balance total de bajas se acercaba al millón de víctimas.

En aquel paisaje devastado, Dix llevaba consigo dos libros: una Biblia y un volumen de Nietzsche. Mientras la propaganda de ambos bandos recurría a imágenes religiosas para movilizar a la población —la figura inclinada de la Virgen de Albert, los pastorés alemanes que comparaban el bloqueo naval con los clavos de la crucifixión—, el pintor adoptaba una lectura muy distinta del sufrimiento de Cristo. Influido por la idea del Übermensch, rechazaba cualquier sentido redentor del sacrificio y buscaba en la experiencia extrema de la guerra la revelación de una humanidad "demonicament transformada".

El artículo reconstruye cómo el nihilismo nietzscheano convivió con la retórica cristiana de ambos contendientes y cómo Dix convirtió esa contradicción en el motor de su arte, forjando una visión en la que la crueldad de la guerra y la muerte de Dios anunciada por Nietzsche en 1882 parecían confirmarse mutuamente en el barro del Somme.