Codeberg, una plataforma de alojamiento de código basada en Git, decidió recientemente prohibir los proyectos compuestos mayoritariamente por código generado por IA generativa. La medida provocó decepción entre usuarios que veían en Codeberg una alternativa universal a GitHub. Esa reacción, según el autor, revela un vacío estructural en el ecosistema del software libre: hay muchos sitios donde alojar un repositorio Git, pero muy pocos capaces de ofrecer lo que GitHub aporta como capa social compartida.
El autoalojamiento, aunque técnicamente viable, exige a los colaboradores crear cuentas nuevas, aprender convenciones distintas y superar la fricción inicial, por lo que funciona bien para proyectos personales pero no para proyectos abiertos. Además, GitHub ofrecía descubrimiento social a través de estrellas y seguidos, una función que sus rediseños han erosionado. El artículo examina GitLab, SourceHut, Forgejo, Radicle y Tangled como alternativas, señalando limitaciones en cada caso: GitLab se percibe como corporativo, SourceHut impone un flujo de trabajo por correo poco familiar, Forgejo aún trabaja en federación experimental, Radicle requiere instalar su CLI para contribuir y Tangled está en fase alfa.
El autor concluye que una hipotética empresa aburrida, sin ambición de convertirse en sistema operativo del desarrollo, centrada en identidad compartida, convenciones comunes y descubrimiento, podría llenar ese hueco. El reto pendiente es resolver el problema del arranque en frío que acompaña a cualquier nueva plataforma social.
