Muxía, municipio de la provincia de A Coruña integrado en la Costa da Morte, se asienta sobre una pequeña península y mantiene una estrecha relación con el Atlántico. Su principal seña geográfica es el cabo Touriñán, situado algo más al oeste que Fisterra y considerado, por tanto, el punto más occidental de la España peninsular. Esa ubicación hace que, entre marzo y septiembre y sobre todo en fechas próximas a los equinoccios, Touriñán sea el último enclave de la Europa continental en ver ponerse el sol, un fenómeno conocido como finis solis. El cabo, una lengua de tierra que se adentra cerca de un kilómetro en el océano, alberga un faro construido por primera vez en 1898 y funciona como uno de los principales miradores naturales del municipio.
Más allá del atardecer, Muxía ofrece otros atractivos: el Santuario da Virxe da Barca, edificado en el siglo XVIII sobre una ermita del XII y ligado a la tradición jacobea y a la Romería da Barca; un casco antiguo de casas de cantería con galerías y patines que conserva su carácter marinero; playas como Nemiña, frecuentada por surfistas, Cruz, Lago, Area Maior o Moreiras; miradores como el Monte do Corpiño y el Monte Facho, este último accesible en coche; y un patrimonio religioso repartido por sus parroquias, con templos como San Xiao de Moraime y Santa Leocadia de Frixe, ambos de origen románico del siglo XII, además de conjuntos barrocos como el de A Grixa de Vilastose.
