Musk, Bezos y la reconversión del plan de banda ancha de EE. UU. en un fondo para milmillonarios

Fuentes: Elon Musk and the plot to hijack America's broadband

El programa Broadband Equity, Access and Deployment (BEAD), dotado con 42.450 millones de dólares y aprobado en 2021 como parte de la iniciativa Build Back Better del presidente Joe Biden, nació con un objetivo bipartidista: cerrar la brecha digital mediante redes de fibra óptica de alta calidad. Cinco años después, la mayoría de los millones de estadounidenses que debían recibir una conexión actualizada siguen sin ella, y el plan se ha transformado en un mecanismo de financiación para grandes tecnológicas.

Según la investigación, la Administración Trump, con el secretario de Comercio Howard Lutnick al frente, emitió en 2025 un aviso de reestructuración de BEAD que eliminó los requisitos de asequibilidad y equidad, rebajó los estándares de calidad de las redes y marginó la fibra terrestre priorizada por el Congreso en favor de alternativas inalámbricas o por cable. Elon Musk, con Starlink, y Jeff Bezos, con su proyecto Amazon Leo —cuyo primer lanzamiento terminó el 28 de mayo con la explosión de un cohete New Glenn de Blue Origin en Cabo Cañaveral—, figuran entre los principales beneficiarios. Los republicanos en el Congreso, muchos de los cuales habían votado contra la ley de infraestructuras, también cortaron la financiación del Affordable Connectivity Program, que subvencionaba 23 millones de hogares de bajos ingresos, y desacreditaron la Digital Equity Act por considerarla "woke". Críticos del programa argumentan que los retrasos se debían a la necesidad de rehacer los mapas de cobertura y a la oposición de monopolios privados, mientras que programas paralelos como el ARPA ya llevaban fibra de bajo coste a más de 20 millones de estadounidenses.