Una mujer de 78 años, Carolyn Marvin, fue arrestada por la policía de Filadelfia tras bloquear el camino de un robot de reparto de Uber Eats en el centro de la ciudad. El incidente, ocurrido el miércoles a las 13:16 en el 1200 block de Filbert Street, cerca del Mercado de Reading Terminal, ha generado una intensa atención mediática y social debido a la grabación en video de la confrontación. Según informaciones de WPVI y PhillyVoice, Marvin se negó repetidamente a ceder el paso al robot, ignorando las órdenes de los oficiales para que se moviera, lo que llevó a su detención y a la acusación de desorden público (disorderly conduct).
Marvin, profesora emérita de la Universidad de Pennsylvania, explicó que su acción no fue un acto aislado, sino parte de una práctica de protesta que ha realizado durante meses. "Sé que están tomando los trabajos de los trabajadores de reparto humanos y, por lo tanto, he estado protestando contra ellos cada vez que los vi, parándome frente a ellos para impedir que avanzaran", declaró a la cadena ABC13. Su motivación principal es protestar contra las empresas que desplazan a la fuerza laboral humana para enriquecer sus beneficios, argumentando que estas acciones son una forma de expresión protegida por la Primera Enmienda. Marvin ha enfrentado robots de entrega en múltiples ocasiones, incluyendo un incidente en septiembre en la calle Broad que también viralizó en redes sociales. En ese caso, un robot fue pateado por un conductor, un hecho que Marvin atribuyó a la necesidad de evitar que el robot se atravesara en el camino de los peatones.
El contexto de la detención revela una creciente tensión entre la tecnología autónoma y la fuerza laboral tradicional. Los robots de Uber Eats han estado operando en las calles de Filadelfia desde marzo, generando un fuerte rechazo por parte de la comunidad. Testigos como Ashley Baldwin, residente de West Philadelphia, describieron la escena como una confrontación donde Marvin insistió en que "están tomando el mundo", lo que evidenció la percepción pública de que la tecnología está desplazando roles humanos. La policía de Filadelfia confirmó que respondieron a un reporte de "mischief criminal involving a robot" y que Marvin fue arrestada tras ignorar "múltiples comandos" de los oficiales.
A pesar de la detención, Marvin no ha mostrado signos de arrepentimiento. Planea contestar la acusación basándose en sus derechos constitucionales de protesta. "Lo haré. ¿Por qué no?", afirmó. Su objetivo es fomentar el debate público sobre el impacto de los robots de entrega, la inteligencia artificial y su creciente rol en la vida cotidiana. Marvin, que antes enseñó un curso sobre la libertad de expresión en la Universidad de Pennsylvania, ve sus acciones no como una extensión de su trabajo académico, sino como un ejercicio de ciudadanía y compromiso cívico. "Es mi ciudadanía", dijo, "estoy ejerciendo los derechos de mi ciudadanía".
El incidente ha servido como un punto de inflexión en la discusión sobre la integración de sistemas autónomos en las ciudades. Mientras que algunos sectores apoyan la innovación tecnológica, otros, como Marvin, argumentan que la implementación de estos robots afecta negativamente a los trabajadores de bajo nivel. La viralización del video ha amplificado la preocupación por cómo la automatización está redefiniendo el espacio público y el empleo. Uber ha mantenido silencio sobre el incidente, mientras que la atención mediática continúa centrada en la figura de Marvin, quien busca usar su visibilidad para promover el diálogo sobre los derechos laborales y la libertad de expresión en la era de la inteligencia artificial.
