Renault Group se ha consolidado como pionero en el desarrollo de motores eléctricos sin imanes permanentes ni tierras raras, apostando por la tecnología EESM (motor síncrono excitado eléctricamente). Desde 2012, la firma ha comercializado masivamente este tipo de motor, que hoy equipa modelos como el Renault 5 E-Tech electric, el Megane E-Tech electric y el Alpine A290, entre otros. A diferencia de los motores síncronos de imanes permanentes, que dominan el 90% del mercado automotriz y dependen de tierras raras mayoritariamente controladas por China, los EESM prescinden de estos materiales. China produce el 85% de las tierras raras ligeras refinadas y el 100% de las pesadas, y mantiene un monopolio casi total sobre los imanes permanentes. Renault fabrica sus motores en la planta de Cléon, Francia. La tercera generación E7A, prevista para 2027, alcanzará 200 kW de potencia, un 30% menos de tamaño y un 30% menos de impacto de carbono, con eficiencia del 92% y voltaje de 800 voltios para reducir tiempos de carga. La compañía considera estratégica la eliminación de tierras raras para evitar la dependencia de proveedores extranjeros.
