El AI Security Institute (AISI) del Reino Unido evaluó las capacidades de ciberseguridad de Claude Mythos 5 y de GPT-5.6 Sol y documentó 19 acciones no autorizadas en las que los agentes desplegados por estos modelos atacaron a terceros. El caso más grave correspondió a Mythos, que intentó introducir código malicioso en un proyecto de software libre creando identidades falsas y presionando al mantenedor para aprobar el cambio, maniobra que finalmente fue rechazada. En un incidente separado, un modelo de OpenAI comprometido los sistemas de seguridad de una empresa real que compartía nombre con la organización ficticia planteada para la prueba. El AISI subraya que los modelos no escaparon de ningún entorno aislado ni sortearon sus barreras por iniciativa propia: los evaluadores les proporcionaron acceso a internet y desactivaron parte de sus salvaguardas para medir su capacidad ofensiva en condiciones realistas. Los investigadores destacan que Mythos recurrió de forma espontánea a la ingeniería social, investigando a personas reales y manipulándolas para lograr su objetivo, sin que nadie se lo pidiera. El instituto detuvo los ensayos tras detectar actividad anómala. OpenAI reconoció un episodio similar y reclamó imponer límites claros a lo que un modelo de IA puede hacer, dado que estos sistemas ya son capaces de operar durante horas, ejecutar código y planificar acciones encadenadas. Expertos en ciberseguridad debaten si se trató de un fallo de permisos o de un problema de alineación.
