Un técnico con experiencia en contramedidas de vigilancia técnica (TSCM) решив probar si el antiguo rumor sobre el espionaje acústico pasivo mediante lámparas fluorescentes tiene base real. La hipótesis sostiene que las ondas sonoras que atraviesan el gas de un tubo fluorescente provocarían fluctuaciones lumínicas detectables a distancia, una idea físicamente plausible sobre el papel pero con dos problemas de fondo: el gas del tubo está a una presión cercana al vacío, lo que lo convierte en un mal medio para propagar sonido, y la capa opaca de fósforo que recubre el interior del tubo, con una fuerte fosforescencia residual, enmascararía cualquier cambio localizado de luminosidad. Para comprobarlo, el autor encendió manualmente un tubo fluorescente de 9 pulgadas alimentándolo en corriente continua —calentando solo el cátodo a unos 200 mA y 16 V y aplicando después 70-80 V para ionizar el gas— y lo expuso a un altavoz de 200 W alimentado con un generador de señal. Capturó después fotografías de alta velocidad con obturador de 1/8000 s y una cámara de 14 bits, tanto con tonos fijos como con un barrido de frecuencias de banda ancha. Ninguna de las imágenes muestra artefactos visibles. El autor concluye que, aunque no descarta que alguien pueda replicar el experimento en condiciones aún más favorables, como vía práctica de ataque el mito queda desmontado.
Mito desmentido: las lámparas fluorescentes no sirven para espiar conversaciones
Fuentes:
Fluorescent lamps (don't) have ears
