Microsoft estaría estudiando lanzar dos versiones de su próxima consola Xbox Project Helix, una más asequible en torno a 500 euros y otra de gama alta por encima de los 1.000 euros, según se desprende de las declaraciones de Matthew Ball, director de estrategia de Xbox, en una entrevista reciente. La crisis de la memoria y del almacenamiento SSD ha obligado a la compañía a replantear su hoja de ruta.
El modelo básico equiparía un procesador de 11 núcleos Zen 6 y Zen 6c, una GPU RDNA 5 con entre 1.536 y 2.048 shaders, 16 GB de memoria GDDR7 y un SSD de 512 GB, sin unidad óptica. Su potencia bruta equivaldría a la de Xbox Series X, con una CPU muy superior. La versión estándar montaría la misma CPU a mayor frecuencia, una GPU RDNA 5 con 4.352 shaders, 32 o 40 GB de GDDR7 y 1 TB de SSD, situándose como rival directo de PS6.
Ambas compartirían una base técnica común para simplificar el trabajo de los desarrolladores, replicando la estrategia de Xbox Series S y Series X. Microsoft también soporta la posibilidad de subvencionar parcialmente el modelo premium para acelerar la transición generacional.
En paralelo, la compañía habría descartado finalmente el enfoque de PC consolizado compatible con Steam. La decisión responde a razones económicas: Xbox retiene una comisión del 30 % por cada juego vendido en su tienda oficial, por lo que abrir la consola a otras plataformas de distribución digital reduciría drásticamente sus ingresos por venta de software. El movimiento contrasta con la estrategia de Sony, que eliminará el formato físico en enero de 2028 para reforzar la centralización de ventas en la PlayStation Store.
