Mi loro se comió mi teclado: convivir con mascotas y periféricos

Fuentes: My parrot ate my keyboard

Kiyo, un loro senegalés, ha arrancado la barra espaciadora del teclado del portátil de su dueño mientras este trabajaba desde casa en un apartamento de dos dormitorios en Los Ángeles. El episodio obligó al propietario a conectar de forma provisional su teclado mecánico HyperX Alloy Origins al MacBook Air a través del concentrador USB del monitor, una solución incómoda porque el teclado del portátil sigue expuesto a la curiosidad del ave. El autor relata que no es la primera vez: hace diez años su chihuahua arrancó casi dos docenas de teclas a un teclado Razer Anansi, sin que ninguna de esas experiencias sirviera de lección. En foros de Reddit, otros dueños de loros recomiendan fundas de plástico, teclados baratos de sustitución o, simplemente, cerrar el portátil y guardar los periféricos cuando el ave queda suelta. El texto describe la convivencia diaria con la mascota: la jaula, los juguetes rotatorios, los cables de alimentación y Thunderbolt que preocupan al propietario, y los entrenamientos que ha llevado a cabo su pareja. Aunque Kiyo suele estar bien educado y responde a órdenes como «love you», los momentos de travesura —teclados, zapatillas y cortinas— forman parte de la rutina. El artículo cierra con la intención de pedir cita en el Genius Bar para reparar la barra espaciadora y reflexiona sobre los pequeños destrozos que compensa el cariño diario de un animal de compañía.