Un fragmento de meteorito denominado Teghaza 001, hallado en el desierto del Sahara, ha revelado mediante estudios publicados en las revistas Science y Science Advances que preserva huellas químicas de la interacción entre la corteza marciana y su hidrosfera antigua. A diferencia de otros fragmentos martianos, este roca, datada en aproximadamente 500 millones de años tras la formación del sistema solar, contiene cristales de apatita que registran dos fuentes de hidrógeno: una de origen interno y otra vinculada al agua superficial. Esta evidencia confirma que hubo un intercambio de materiales entre el magma profundo y una superficie rica en agua, ocurriendo muy temprano en la historia del planeta. Yang Liu, de la NASA, describió el hallazgo como una 'piedra de Rosetta' para Marte, mientras que Lee Saper, también de la NASA, señaló que es la primera muestra de corteza marciana de una región no muestreada previamente. Este descubrimiento aporta claves sobre cómo Marte perdió su agua y si permitió el surgimiento de vida microbiana, resolviendo un misterio clave para futuras misiones de exploración.
