Meta prepara un colgante con inteligencia artificial para competir en el mercado de los wearables
Meta está desarrollando un colgante con inteligencia artificial que escucharía de forma constante el entorno del usuario, funcionaría como asistente personal portátil y podría empezar a probarse en el próximo año. Así lo revela un informe de The Information, basado en un memo interno de la compañía al que tuvo acceso el medio especializado, y que ha sido recogido tanto por TechCrunch como por 20minutos.
El dispositivo se construirá sobre la base tecnológica de Limitless, una startup especializada en dispositivos de IA que Meta adquirió a finales de 2025. En su momento, la compañía de Mark Zuckerberg señaló que la adquisición permitiría "acelerar nuestro trabajo para construir wearables con IA". Limitless ya había desarrollado un colgante inteligente que los usuarios podían enganchar a la camisa o llevar como collar para grabar sus conversaciones, una funcionalidad que el nuevo dispositivo de Meta heredará y, según las filtraciones, ampliará notablemente.
A diferencia de las gafas inteligentes de Meta, el colgante no dependerá de una cámara situada frente a los ojos, sino que funcionará como un asistente personal portátil capaz de grabar conversaciones, elaborar resúmenes y transformar interacciones cotidianas en información consultable. El objetivo, según los documentos filtrados, es ofrecer una experiencia de IA "contextual" capaz de comprender qué hace, dice o necesita el usuario en cada momento.
El colgante no llegará solo al mercado. El mismo memo interno de Meta recoge planes para ampliar la línea de gafas inteligentes con varios modelos previstos para finales de año, identificados con los nombres en clave "Modelo", "Luna", "RBM2 Refresh" y "Mojito VIP". Además, la compañía prepara el lanzamiento de una suscripción empresarial bautizada como "Wearables for Work", pensada para integrar estos dispositivos en entornos profesionales.
El movimiento de Meta llega en un momento dulce para su división de gafas. Las smart glasses presentadas en septiembre de 2024 se han convertido en uno de los productos más exitosos de la compañía, con capacidades que incluyen responder llamadas, registrar datos nutricionales, traducir conversaciones en tiempo real, hacer fotografías y escribir mensajes mediante gestos de la mano. Este éxito contrasta con los reiterados tropiezos de otros intentos de wearables con IA.
Sin embargo, la apuesta por un dispositivo que escucha de forma permanente reabre un debate incómodo: el de la privacidad. Un colgante diseñado para captar de manera continua lo que ocurre alrededor del usuario plantea interrogantes serios sobre el tratamiento, el almacenamiento y la protección de los datos personales. Este tipo de preocupaciones ya afectaron a lanzamientos anteriores, como la campaña publicitaria de la startup Friend en el metro de Nueva York —que gastó más de un millón de dólares en anuncios considerados desafortunados— o la desaparición del Humane AI Pin, cuyo hardware fue adquirido por HP por apenas 116 millones de dólares.
A pesar de esos fracasos, el sector no tira la toalla. Empresas como OpenAI, en colaboración con el exdiseñador de Apple Jony Ive, también trabajan en dispositivos propios de IA, según informó TechCrunch. La carrera por definir la próxima categoría de hardware inteligente está en pleno desarrollo y Meta quiere estar en la pole position.
En el plano económico, el desafío es considerable. La división Reality Labs de Meta, encargada de los proyectos de hardware y realidad virtual y aumentada, perdió 4.000 millones de dólares solo en el primer trimestre de este año, según datos recogidos por TechCrunch. El colgante con IA y la nueva generación de gafas se presentan, por tanto, como apuestas clave para revertir esa tendencia y demostrar que el segmento de wearables con inteligencia artificial puede ser, esta vez sí, un negocio rentable.
Por ahora, Meta no ha confirmado oficialmente ninguno de los detalles filtrados. TechCrunch ha indicado que se puso en contacto con la empresa sin obtener respuesta. Todo apunta a que los próximos meses serán decisivos para conocer el diseño final del colgante, su precio y, sobre todo, cómo piensa la compañía abordar las dudas sobre privacidad que inevitablemente acompañarán a un dispositivo concebido para escuchar siempre.
