Meta patenta un sistema de reconocimiento facial y grabación automática de personas en sus gafas inteligentes

Fuentes: Meta Files Patent for Facial Recognition, Automatic Recording of People

Meta ha presentado una patente que describe un sistema de reconocimiento facial y grabación automática de personas para sus gafas inteligentes, reavivando el debate sobre la privacidad y la vigilancia encubierta en el espacio público. El documento, registrado en la Oficina de Patentes de Estados Unidos, contempla una función de "memory recall" (recuperación de memoria) capaz de detectar e identificar rostros cercanos y registrar sus acciones sin intervención explícita del usuario.

La patente describe con ilustraciones cómo el dispositivo escanearía el entorno, identificaría a las personas y comenzaría a grabar de forma autónoma cuando detectara acciones consideradas relevantes. Uno de los ejemplos que Meta incluye en el documento es el uso del sistema durante una cena: el asistente de inteligencia artificial podría afirmar, al final del evento, algo como "He generado algunos momentos destacados de la cena de esta noche. ¿Quieres verlos?" En ningún momento se contempla un aviso previo que pregunte al usuario si desea iniciar la grabación.

Aunque el registro de una patente no garantiza que la función llegue a implementarse, el hecho de que Meta esté estudiando esta posibilidad resulta significativo. La compañía ya comercializa las gafas Ray-Ban Meta, un dispositivo que se ha ganado el apodo de "gafas de pervertidos" en múltiples reportajes, debido a su uso para grabar a personas sin su consentimiento. Estas gafas incorporan un LED blanco frontal —denominado "capture LED"— que parpadea para señalar cuándo se está capturando vídeo, una medida de transparencia que Meta presenta como superior a la de los teléfonos móviles.

Sin embargo, esa función de aviso ha sido sistemáticamente vulnerada. Según recoge Privacy Guides, algunos usuarios han llegado a taladrar físicamente el LED para desactivarlo, lo que obligó a Meta a lanzar actualizaciones de software. La compañía explicó en un comunicado que "cubrir o deshabilitar este capture LED desactiva automáticamente la cámara". Más preocupante aún, trascendió que una futura versión de las gafas podría activar la cámara sin que se encienda el indicador luminoso, lo que eliminaría de raíz la única señal visible que informaba a los terceros de que estaban siendo grabados.

El historial de Meta en materia de protección de datos no juega a su favor. A principios de 2026, se descubrió que la empresa había estado enviando clips de vídeo con "detalles bancarios, contenido sexual y personas desnudas" a trabajadores contratistas para entrenar sus modelos de inteligencia artificial, con escasas garantías de privacidad. Este antecedente refuerza las dudas sobre cómo se gestionarían los datos biométricos y las grabaciones que generaría un sistema de reconocimiento facial autónomo.

La combinación de reconocimiento facial, grabación automática y eliminación del indicador luminoso plantea un escenario en el que cualquier persona podría ser filmada, identificada y almacenada en la memoria del dispositivo de un desconocido sin saberlo. Aunque Meta presenta la función como una ayuda para revivir momentos sociales —similar a una "caja negra" personal de la vida cotidiana—, los críticos advierten de que la tecnología podría facilitar el acoso, el doxing y otras formas de vigilancia no consentida.

Por ahora, la patente solo describe una intención tecnológica. No existe confirmación oficial de que Meta tenga previsto incorporar el reconocimiento facial con grabación automática en una próxima generación de sus gafas. No obstante, la dirección que señala el documento es lo suficientemente explícita como para que organizaciones de derechos digitales, reguladores y legisladores anticipen posibles respuestas. Mientras tanto, la presión sobre Meta para que refuerce sus salvaguardas —especialmente el LED indicador y la obtención de consentimiento explícito de las personas grabadas— probablemente seguirá creciendo.

En definitiva, la patente no solo anticipa el próximo capítulo de la controversia en torno a la tecnología wearable, sino que evidencia un patrón: cada avance de Meta en gafas inteligentes viene acompañado de un retroceso proporcional en las garantías de privacidad de los terceros.