Meta ha presentado Muse, un agente de inteligencia artificial de consumo diseñado para funcionar como un dispositivo portátil estilo Tamagotchi, durante su evento anual Connect. El CEO Mark Zuckerberg ha posicionado a esta herramienta como un pilar central de la estrategia de la compañía, que busca integrar funciones de IA en todos sus productos. Sin embargo, la recepción de la herramienta ha generado debates sobre su viabilidad comercial y la percepción de seguridad por parte de los usuarios.
En una entrevista con el podcast Equity de TechCrunch, los analistas Kirsten Korosec y Sean O’Kane discuten la estrategia de Meta frente a la tendencia de las empresas líderes en IA, como OpenAI y Anthropic, que se centran en herramientas empresariales y de código. Korosec defiende la apuesta de Meta por el consumidor, argumentando que la empresa tiene un historial comprobado de integración en la vida cotidiana a través de Facebook, Instagram y WhatsApp. Por su parte, O’Kane señala que, aunque Muse demostró capacidades útiles, como la localización de fondos no reclamados, su utilidad parece limitada a casos puntuales y no garantiza un uso recurrente.
El principal obstáculo para la adopción masiva es la confianza. O’Kane destaca que, al ser el negocio de Meta la venta de publicidad, los usuarios temen que la IA recopile datos sensibles para mejorar la precisión de los anuncios. En contraste, el nuevo Siri de Apple ha ganado terreno por su enfoque en la privacidad y la utilidad práctica. Mientras Meta insiste en que Muse es una herramienta para adultos, la percepción de que el sistema intenta acceder a información privada, como credenciales de correo o tarjetas, sigue siendo un factor determinante para la decisión de los usuarios de confiar en la plataforma.
