Meta ha dado un paso estratégico en el mercado de las gafas inteligentes con el lanzamiento de Meta Glasses, su primera línea de smart glasses bajo marca propia, desarrollada en colaboración con el gigante óptico EssilorLuxottica. El anuncio, realizado por el propio Mark Zuckerberg a través de Instagram, marca un punto de inflexión respecto a los modelos anteriores Ray-Ban Meta y Oakley Meta, que siempre habían lucido el sello de marcas de moda ya consolidadas.
La nueva gama se compone de tres familias de monturas: Adventurer, de forma rectangular y líneas clásicas, disponible en tallas Standard y Large; Fury, con una silueta más angular y reconocible; y Meta Glasses by Kylie, un modelo ovalado y estilizado diseñado junto a la celebridad estadounidense Kylie Jenner, en lo que supone su primera incursión en el diseño de tecnología wearable. En total, Meta ofrece 26 combinaciones resultantes de cruzar ocho colores —entre ellos Classic Black, Classic Tortoise, Racing Green, Linen, Merlot, Mahogany y Sandstone— con distintos tipos de lentes: de sol, transparentes, polarizadas y Transitions. Todas las lentes han sido desarrolladas por EssilorLuxottica, propietario también de Ray-Ban y Oakley. Las monturas, que incorporan almohadillas nasales ajustables en tres posiciones y patillas flexibles, son compatibles con cristales graduados mediante el sistema Rx Lens Swap, que permite sustituirlos sin perder la garantía.
En el apartado técnico, las Meta Glasses comparten buena parte de las funciones ya presentes en las Ray-Ban Meta: cámara para fotos y vídeos en manos libres, altavoces abiertos, varios micrófonos con cancelación de ruido del viento y una autonomía aproximada de ocho horas, ampliable hasta unas 40 gracias al estuche de carga. A esto se suma un nuevo accesorio, el Meta Glasses Charging Stand. Como en modelos anteriores, un botón en la patilla o un comando de voz invoca al asistente Meta AI.
La verdadera novedad, no obstante, reside en el software. Las Meta Glasses son las primeras gafas del catálogo que integran de fábrica Muse Spark, el nuevo modelo de inteligencia artificial desarrollado por los Superintelligence Labs de Meta. Según la compañía, este sistema reconoce mejor lo que el usuario está viendo y ofrece asistencia más precisa en situaciones cotidianas, desde la gestión de citas hasta cuestiones de alimentación. El modelo también se distribuirá mediante actualización a los usuarios de las Ray-Ban Meta y las Oakley Meta en Norteamérica.
Meta ha anunciado además varias funciones de software que llegarán a toda su familia de gafas. Entre ellas destaca Dynamic Photo, una herramienta que captura varias imágenes de forma automática y sugiere la mejor; navegación peatonal con indicaciones por voz, que se extenderá a modelos sin pantalla; y una ampliación de la traducción en tiempo real, que pasará de seis a veinte idiomas, incorporando opciones como japonés, mandarín y coreano.
En cuanto al precio, Meta sitúa los modelos Adventurer y Fury desde 309 euros, mientras que la Starfire Kylie Edition parte de los 419 euros, unas cifras inferiores a las de la segunda generación de las Ray-Ban Meta. Las gafas están disponibles desde ya en 17 países, entre ellos España, Alemania, Austria y Suiza, según la fuente alemana heise online.
El movimiento se produce en un contexto de claro liderazgo de Meta en el sector. La compañía, junto a EssilorLuxottica, asegura haber vendido siete millones de gafas inteligentes el pasado año. Sin embargo, el crecimiento no está exento de obstáculos. En la Unión Europea, las gafas con cámara despiertan cada vez más recelos entre reguladores y defensores de la privacidad, que alertan sobre los riesgos de grabaciones no consentidas y del potencial uso de reconocimiento facial. Precisamente, EssilorLuxottica ha anunciado que a partir de 2027 fabricará smart glasses también en Italia, un movimiento que podría interpretarse como una forma de blindar el negocio ante una eventual regulación europea más restrictiva.
Con Meta Glasses, la compañía de Zuckerberg busca democratizar el acceso a las gafas con IA mediante precios más competitivos y un catálogo de diseño más variado, sin renunciar a la asociación con un fabricante óptico de primer nivel. La pregunta ahora es si la estrategia de marca propia bastará para mantener el liderazgo frente a una competencia creciente y un marco regulatorio que podría endurecerse en los próximos años.
