Mercedes-Benz presentó los resultados del segundo trimestre de 2026 con un EBIT que creció un 21,5 % hasta 1.500 millones de euros, pese a una caída del 3,3 % en los ingresos, hasta 32.100 millones. Las matriculaciones de turismos cayeron un 7,9 % y se situaron en 417.800 vehículos, lastradas por un retroceso del 30 % en China, donde el fabricante achaca la caída a la competencia, la demanda débil y los cambios de modelo en curso. El EBIT del segmento de turismos se hundió un 93,7 %, hasta 49 millones, tras registrarse depreciaciones de 704 millones en participaciones chinas; sin ese efecto extraordinario, la cifra fue de 909 millones y el margen sobre ventas, del 4 %.
Fuera de China las ventas crecieron: un 4 % en Europa y un 10 % en Estados Unidos. Los vehículos eléctricos a batería (BEV) dispararon sus entregas un 51 %, hasta 52.900 unidades, con Europa tirando de la demanda. La filial de Servicios Financieros aportó un EBIT ajustado de 492 millones (+70 %) y Vans alcanzó un margen del 10,2 %. Mercedes-Benz rebajó la previsión anual de matriculaciones y facturación a «ligeramente por debajo» del año anterior y elevó su objetivo de cuota de electrificados (BEV + híbridos enchufables) al 23-25 % del mix.
El grupo enmarca estos meses en su mayor ofensiva de modelos de la historia, con más de 40 lanzamientos entre 2025 y 2027, y en una intensificación de su programa de productividad centrada en las plantas alemanas, con reducciones de costes en administración, I+D y producción. El centro de Kecskemét (Hungría) duplicó superficie con una inversión de unos 1.000 millones y produce, entre otros, la Clase C eléctrica. En Alemania, la ofensiva apunta a más horas y flexibilidad laboral, lo que ha generado protestas sindicales. La tesorería neta del negocio industrial se mantuvo en 30.400 millones pese a 5.000 millones en dividendos y recompras.
