Una investigación de Bloomberg revela la existencia de un mercado negro de sobornos dentro de Amazon, donde intermediarios ofrecen acceso a empleados de la compañía a cambio de dinero para resolver problemas de suspensión de cuentas, obtener ventajas competitivas o sabotear a rivales. El vendedor Jack Nekhala, creador del Bed Scrunchie, fue contactado en diciembre pasado por una mujer que le ofreció pagar a un empleado de Amazon para recuperar los 90.000 dólares que la empresa le había retenido tras suspenderle la cuenta por presuntas violaciones de las políticas de reseñas. La mujer le envió documentos internos de su cuenta que solo ciertos empleados deberían manejar.
Aunque Nekhala rechazó la oferta y reportó el caso a Amazon, afirma que nunca recibió respuesta. Según la compañía, el empleado responsable ya había sido despedido por otras razones. Expertos y exempleados señalan que la externalización de funciones a países con salarios más bajos y el creciente uso de inteligencia artificial han dejado a los vendedores sin interlocutores humanos, lo que alimenta la demanda de información privilegiada. En 2020, fiscales estadounidenses ya destaparon una trama internacional de sobornos que reportó unos 100 millones de dólares en ventajas ilícitas, con cinco personas condenadas en EE UU.
