El artículo de Gabrielle Bruney explora la preocupante desaparición de bancos públicos en estaciones de tren, parques, plazas y otros espacios públicos en Estados Unidos. Este fenómeno, que se ha intensificado en la última década, va más allá de una simple cuestión de comodidad; representa una erosión de la hospitalidad y la accesibilidad en el espacio público.
El artículo utiliza la nueva estación Moynihan en Nueva York como ejemplo paradigmático. A pesar de su impresionante diseño arquitectónico, la estación carece casi por completo de bancos, obligando a los viajeros a permanecer de pie o a buscar alternativas incómodas, como sentarse en el suelo con sus maletas. Esta situación no es exclusiva de Moynihan; se observa en otras estaciones importantes como Grand Central Terminal y Union Station en Washington D.C., donde la disponibilidad de asientos es limitada y a menudo condicionada a la compra de productos en cafeterías.
La desaparición de los bancos no es un evento aislado. Se ha extendido a subways, parques y otros espacios urbanos en ciudades como Philadelphia, Chicago y San Francisco. Si bien no hay datos precisos sobre la cantidad total de bancos eliminados, la tendencia es innegable. La razón subyacente a esta tendencia es compleja y a menudo se relaciona con el deseo de disuadir a personas sin hogar de utilizar estos espacios. La eliminación de bancos se presenta como una solución superficial a un problema social mucho más profundo, como la falta de vivienda, la atención de salud mental y el tratamiento de adicciones. El artículo cita una declaración de funcionarios que justifican la falta de asientos en Moynihan como una medida para abordar la presencia de personas sin hogar, lo que implica que los bancos son para “algunas personas y no para otras”.
El artículo también destaca la historia de los bancos públicos, recordando el caso de St. Petersburg, Florida, conocida como la “Ciudad de los Bancos Verdes”. Estos bancos, inicialmente símbolos de bienvenida y comunidad, fueron utilizados para segregar a la población negra durante la era Jim Crow, demostrando cómo los espacios públicos pueden ser herramientas de exclusión. En última instancia, el artículo argumenta que la eliminación de bancos públicos es una señal de abandono del ideal cívico y una pérdida de la oportunidad de crear espacios inclusivos y acogedores para todos.
