Medio millar de demandas contra Meta arranca en California por adicción infantil
Este martes comenzó en Oakland, California, un juicio sin precedentes contra Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram. Más de la mitad de los estados de Estados Unidos —29 en total, agrupados en un litigio multidistrital— demandan a la compañía por diseñar productos deliberadamente adictivos dirigidos a menores de edad, a pesar de conocer sus efectos nocivos para la salud mental. El proceso, que se prolongará entre seis y ocho semanas, constituye la ofensiva legal más ambiciosa emprendida hasta la fecha contra una gran tecnológica por el impacto de sus plataformas en la infancia.
El fiscal general de California, Rob Bonta, acusó a Meta de haber diseñado "un producto peligroso para usuarios jóvenes, saber que era peligroso y luego mentir a los niños, las familias y la comunidad sobre lo peligroso que era". La demanda, presentada originalmente en octubre de 2023 y compuesta por 233 páginas, alega que Meta recopiló de forma sistemática datos de menores de 13 años sin consentimiento parental, en violación de leyes federales y estatales, y que la compañía "se niega a abandonar el uso de características dañinas conocidas" motivada únicamente por el ánimo de lucro.
Los fiscales generales sostienen que Meta desarrolló y refinó un conjunto de funciones "psicológicamente manipuladoras" para maximizar el tiempo de uso: el scroll infinito, las notificaciones constantes, los 'me gusta' y los filtros visuales que alteran la imagen corporal. Según las demandas, estas herramientas afectan de manera particular a los jóvenes, propiciando depresión, ansiedad, trastornos alimentarios y otros problemas de salud mental. Entre las pruebas se prevé presentar investigación interna de la propia compañía, incluida una encuesta realizada en 2019 a 2.500 adolescentes que reconocía que los jóvenes eran conscientes del daño potencial de Instagram, pero seguían usándolo por miedo a perderse tendencias sociales y culturales.
El juicio llega en un momento crítico para Meta. Solo dos semanas antes, un juez de Nuevo México ordenó a la empresa pagar 567 millones de dólares en un caso similar promovido por la fiscalía de ese estado, elevando el total adeudado a 942 millones. En marzo, un jurado de Los Ángeles ya declaró a Meta y YouTube responsables de diseñar un producto adictivo que dañó la salud mental de una joven demandante, concediéndole una indemnización de seis millones de dólares. Otros dos juicios previstos para este verano —uno federal y otro en un tribunal estatal de California— se resolvieron mediante acuerdos confidenciales antes de llegar a vista oral. TikTok y Snap, por su parte, llegaron a acuerdos extrajudiciales en el caso de California. Entretanto, en Tennessee continúa un juicio estatal paralelo.
Si los fiscales generales prevailen, las reclamaciones podrían alcanzar los 200.000 millones de dólares, una cifra equivalente a los ingresos anuales de Meta en 2025. Más allá de la multa, los demandantes buscan que un tribunal obligue a la compañía a modificar el diseño de sus productos para hacerlos más seguros para los menores, una medida que podría tener consecuencias regulatorias de largo alcance.
Meta rechaza categóricamente las acusaciones. En un comunicado, la empresa calificó el caso de "búsqueda de un pago desmesurado" y sostuvo que las demandas "carecen de sustento" y que sus exigencias económicas son "vastamente desproporcionadas". "Los fiscales generales no aportan prueba alguna de que alguien en sus estados haya sido engañado, califican como dañinas funciones benignas como tener una cuenta adicional de Instagram y pretenden penalizar a Meta por retos sectoriales como la verificación de edad", argumentó la compañía.
Los estados han adoptado una estrategia legal tomada directamente del caso contra la industria tabacalera de los años noventa. Aquella batalla terminó en 1998 con un acuerdo histórico de 200.000 millones de dólares y la imposición de restricciones a la publicidad del tabaco, aunque el consumo siga creciendo en países en desarrollo y las tabaqueras continúen siendo rentables. Russell Coleman, fiscal general de Kentucky, comparó la situación actual con la del opio y el tabaco: "Meta ocultó lo que sabía sobre el daño que sus productos causan a los jóvenes. Lo hicimos con el acuerdo del tabaco en los años noventa. Lo hicimos con las empresas detrás de la crisis de opioides. Lo haremos de nuevo con Meta".
Mientras familias, distritos escolares y otros demandantes han presentado miles de quejas en los últimos años, los abogados del caso sostienen que solo una estrategia de "muerte por mil cortes" logrará que Meta reformule el diseño de sus redes sociales. Las decisiones que se adopten en las próximas semanas en Oakland podrían sentar precedente para toda la industria tecnológica y redefinir los límites legales entre la innovación comercial y la protección de la infancia.
