Microsoft ha distribuido una nueva versión de Media Player para Windows 11 a través del programa Insider, con mejoras en subtítulos, gestión de códecs, reconocimiento de archivos y estabilidad. Sin embargo, los problemas más criticados siguen sin resolverse: el reproductor consume unos 377 MB de RAM frente a los aproximadamente 103 MB del antiguo Windows Media Player, y tarda más en abrir archivos locales. A estas carencias se suma la imposibilidad de reproducir formatos como HEVC (H.265) sin instalar extensiones de pago, un escenario común al transferir vídeos grabados con smartphones Android o iPhone. Microsoft ha pasado por múltiples generaciones de reproductores —Windows Media Player, Media Center, Zune, Xbox Music, Groove Music, Películas y TV y el actual Media Player— sin que ninguno haya logrado consolidarse como la opción recomendada por los usuarios, un papel que sí han conseguido alternativas como VLC. El nuevo Media Player ofrece una interfaz más moderna e integración con Windows 11, pero su rendimiento inferior al de su predecesor y sus limitaciones funcionales reabren el debate sobre si la evolución del reproductor integrado ha seguido el camino correcto.
