Mark Zuckerberg amplía su imperio inmobiliario con la compra de un castillo del siglo XIX en Irlanda
Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Meta, ha adquirido el castillo de Strancally y su finca de 178 hectáreas (440 acres) en el condado de Waterford, al sur de Irlanda, según informó en exclusiva el diario irlandés The Irish Times. La operación se cerró "hace varias semanas", aunque el precio exacto no ha trascendido oficialmente. Fuentes consultadas por The Irish Times estiman que el montante podría situarse entre 20 y 30 millones de euros, mientras que la revista Fortune eleva la cifra hasta los 35 millones de dólares.
La propiedad, conocida como Strancally Castle, fue construida alrededor de 1830 para John Keily, un político conservador de la época, y cuenta con 1.486 metros cuadrados construidos distribuidos en once dormitorios, cuatro suites en torre, una biblioteca, un comedor y una sala de estar, según recogía el Irish Times en 2001. La finca está rodeada de campos de cultivo y limita con la ribera del río Blackwater, lo que le confiere un entorno natural privilegiado.
Los anteriores propietarios fueron el financiero Michael Alen-Buckley, cofundador de una firma de inversión privada, y su esposa Giancarla, que residieron en la propiedad durante 25 años y acometieron una restauración integral del castillo hace dos décadas. Zuckerberg y su esposa, Priscilla Chan, adquieren así un inmueble ya rehabilitado, sin necesidad de obras estructurales adicionales.
"Mark y su familia están encantados de seguir cuidando esta casa histórica y esperan pasar tiempo en Irlanda, donde Meta mantiene su sede internacional", declaró un portavoz del ejecutivo. La compañía tecnológica abrió en 2017 un centro de datos de 28.000 metros cuadrados en Clonee, a apenas 20 minutos de Dublín, donde se ubica la sede internacional de Meta. Waterford, donde se encuentra el castillo, se sitúa a aproximadamente dos horas en coche de la capital irlandesa.
No es la primera gran compra inmobiliaria de Zuckerberg en lo que va de año. Según recoge TechCrunch, el magnate y su esposa desembolsaron alrededor de 170 millones de dólares por una mansión en Indian Creek, una isla exclusiva de Miami donde también reside Jeff Bezos, sumándose a la corriente de magnates tecnológicos que abandonan California ante el avance de propuestas fiscales sobre grandes fortunas en el estado.
El patrimonio inmobiliario de Zuckerberg incluye además más de una decena de propiedades en Palo Alto, así como otras en Florida, Washington D.C. y Hawái, estas últimas situadas en un complejo rodeados de polémica por su ubicación junto a un cementerio ancestral hawaiano.
La adquisición llega en un momento en que diversos analistas comparan el creciente poder de los CEOs tecnológicos con el de los señores feudales medievales, en un fenómeno bautizado como "tecnofeudalismo". Como señala el diario español Xataka, la compra de un castillo gótico del siglo XIX por parte de uno de los hombres más ricos del planeta ilustra esa tendencia de acumulación de propiedades por parte de las grandes fortunas digitales.
La nueva propiedad tampoco está exenta de leyenda negra. A unos 4,5 kilómetros del castillo actual se levantaba la fortaleza original de Strancally, fundada en el siglo XII por Raymond "le Gros", un destacado señor anglonormando. Según la tradición local recogida por el escritor William Howitt en 1847, los condes de Desmond utilizaban un "murder hole" —un agujero excavado en la roca comunicado con el río— para arrojar a viajeros adinerados tras invitarlos a cenar. Aunque no existe evidencia documental de que tales hechos ocurrieran, el folclore local sigue transmitiendo la historia.
Fuentes consultadas por The Irish Times señalan que Zuckerberg y Chan seguirán residiendo principalmente en Estados Unidos, por lo que la propiedad irlandesa funcionará previsiblemente como residencia vacacional y enclave de la familia para sus visitas al Viejo Continente. Meta no ha confirmado por el momento planes de uso adicionales para el castillo, cuyo valor patrimonial e histórico lo convierte en una de las adquisiciones más singulares del patrimonio inmobiliario privado en Irlanda.
