El término "colección de mariposas" es una metáfora despectiva que surgió en el siglo XX para criticar el trabajo descriptivo y empírico en diversas disciplinas, incluyendo la lingüística, la antropología y, curiosamente, la biología. Inicialmente, la frase, atribuida erróneamente a Ernest Rutherford, se utilizaba en física para menospreciar el trabajo que se limitaba a la mera observación y catalogación de fenómenos sin buscar principios explicativos profundos. Rutherford, en realidad, comparaba la ciencia con la física y la "colección de sellos", una variación que luego evolucionó a "colección de mariposas".
La metáfora se infiltró en la lingüística a través de la antropología, donde Edmund Leach la utilizó para criticar el enfoque de Radcliffe-Brown en el análisis comparativo de estructuras sociales, considerándolo una simple clasificación sin una comprensión más profunda. Posteriormente, lingüistas influenciados por Noam Chomsky la adoptaron para descalificar los métodos descriptivos de Bloomfield, considerándolos superficiales y carentes de una teoría subyacente. David DeCamp popularizó el término en este contexto, criticando la sociolingüística como una etapa pre-teórica de "colección de mariposas", enfatizando la necesidad de una teoría formal para interpretar los datos empíricos.
Aunque la crítica implicaba una falta de rigor o profundidad, la metáfora se extendió más allá de la lingüística, llegando incluso a la biología, donde Theodosius Dobzhansky, irónicamente un coleccionista de mariposas, se burló de la idea de que solo la biología molecular fuera “ciencia seria”. Dobzhansky argumentó que la observación y la catalogación, aunque valiosas, no eran suficientes por sí solas.
En esencia, la metáfora de la "colección de mariposas" representa una tensión entre la descripción detallada y la búsqueda de principios explicativos en la investigación científica. Si bien la recopilación de datos es crucial, la crítica subyacente es que debe ir acompañada de un marco teórico sólido para avanzar en el conocimiento.
