Un usuario avanzado de Obsidian argumenta que integrar IA generativa en el vault personal resulta contraproducente para el método de notas y la construcción de conocimiento a largo plazo. El autor parte de una premisa técnica: los archivos de Obsidian son Markdown plano almacenados en disco local, perfectamente accesibles para cualquier agente de IA, lo que facilita la integración pero plantea dudas sobre su conveniencia.
Entre los argumentos centrales señala que llenar el vault con resúmenes generados por IA introduce ruido en las búsquedas y diluye el valor de las ideas propias. Con el tiempo resulta imposible distinguir qué fue escrito por el usuario y qué por la máquina, y al revisar las notas se percibe el contenido automatizado como mediocre. Propone, en su lugar, usar la IA de forma puntual —por ejemplo, con el plugin Smart Connections para búsqueda por similitud o para encontrar notas relacionadas— y recurrir al Obsidian CLI para operaciones rápidas con agentes de código.
El texto defiende que la potencia del método reside en el grafo de conexiones creado deliberadamente por el usuario (el llamado segundo cerebro o Zettelkasten). Si las relaciones y los resúmenes los genera la IA, dejan de ser propios y pierden sentido. Con 25.979 archivos en un único vault y búsqueda instantánea mediante Omnisearch, el autor sostiene que la organización de notas es una cuestión de método, no de IA. Plantea además que las notas humanas curadas servirán mañana como prompts y bibliotecas para los modelos, algo inviable si están generadas sintéticamente.
