La cuarta edición de Manifest reunió a unas 800 personas en Lighthaven, un complejo en Berkeley ligado a la comunidad racionalista del foro LessWrong. Oficialmente dedicada a los mercados de predicción —la plataforma Manifold, de Austin Chen, da nombre al encuentro—, la conferencia funcionó en la práctica como un laboratorio abierto: cualquier asistente podía proponer sesiones sobre cualquier tema y se celebraron varios cientos a lo largo de tres días. Entre ellas hubo desde debates sobre sistemas políticos alternativos como la futarquía hasta charlas técnicas sobre topología tridimensional o guías prácticas para seleccionar embriones por cociente intelectual.
El reportaje de The New Critic se centra en un taller titulado "Get Hotter With Aella (Reinforcement Learning: Hot Girl Feedback)", impartido por Aella, pseudónima creadora de contenido y autodescrita investigadora sexual. La dinámica traslada el aprendizaje por refuerzo con retroalimentación humana —técnica usada para entrenar modelos de IA— al entrenamiento del atractivo personal: un varón se enfrenta a una voluntaria y Aella ajusta su comportamiento en tiempo real según el feedback de ella. En las sesiones observadas, los participantes no lograron los resultados prometidos.
El texto argumenta que Manifest encarna una visión del ser humano, bautizada irónicamente "homo manifesticus", según la cual cualquier faceta de la vida, incluida la seducción, puede optimizarse con disciplina y datos, al margen de emociones o inseguridades. Frente al "hombre de Davos" de Samuel Huntington, profesional y contenido, el "hombre de Manifest" aspira a rediseñarse a sí mismo. La pieza fue escrita por Alex Bronzini-Vender.
