Malawi y Rwanda: el misterio de dos trayectorias opuestas ante la pobreza

Fuentes: We don't know why Malawi is poor

En este artículo, la autora Deena Mousa plantea una cuestión intrigante: a pesar de décadas de ayuda internacional, paz continua y ausencia de conflicto étnico o institucional grave, Malawi sigue siendo uno de los países más pobres del mundo. La comparación con Rwanda resulta reveladora: en 1994, Malawi tenía un PIB per cápita casi el doble que el de Rwanda tras el genocidio, pero tres décadas después, Rwanda ha multiplicado su riqueza por seis mientras que el PIB per cápita malawiano ha caído durante tres años consecutivos.

El artículo examina las teorías convencionales para explicar la pobreza de Malawi. La productividad agrícola es baja, con el 80% de la población trabajando en parcelas de menos de una hectárea. Apenas existe manufactura,约占 solo el 10% del PIB. El capital humano es limitado, con una media de cinco años de escolarización y tasas de retraso crónico infantil del 35-40%. Solo el 15% de la población tiene acceso a electricidad, y las exportaciones dependen del tabaco, un sector en declive.

Sin embargo, la autora argumenta que estas características describen la pobreza pero no la explican. Las teorías más estudiadas —instituciones extractivas, geografía adversa, herencia colonial, falta de política industrial— no logran explicar por qué Malawi es tan pobre comparado con países con problemas similares o incluso peores. Malawi es democrático, ha tenido transferencias pacíficas de poder, no tiene sanciones internacionales y ha recibido cuantiosa ayuda exterior.

La conclusión es provocadora: no sabemos realmente por qué Malawi es pobre, lo cual dificulta la formulación de políticas efectivas para promover su desarrollo económico.