Madrid se convertirá, probablemente a partir de noviembre, en la primera capital de la UE con robotaxis en circulación. Uber ha sido la primera en mover ficha: en junio cerró una alianza con la china WeRide y el fabricante Geely para operar furgonetas eléctricas autónomas, apoyándose en Moove Cars —su socio con licencias VTC— y Avomo, encargado de mantenimiento y supervisión remota. La Comunidad de Madrid ha solventado regulación y licencias —sin emitir nuevas VTC, reutilizando las existentes con un tope de 100 más una habilitación específica para transporte autónomo— y la DGT se encarga de homologar los vehículos. Los primeros pilotos se prevén en el centro de la capital, Leganés, Móstoles y, posiblemente, Alcobendas.
Waymo (filial de Alphabet) registró Waymo Iberia en Madrid y miraría también a Portugal, pero aún no tiene socio de flota: Moove está comprometida con Uber y Auro descarta negociar, por lo que solo Vecttor (de Cabify) queda como vía, sin acuerdo cerrado. La DGT confirmó que no consta solicitud alguna de pruebas de Uber y que Tesla es la única empresa en fase de pre-despliegue en España, con 30 coches. La experiencia estadounidense de Waymo ilustra los riesgos: cinco vehículos quemados en Los Ángeles y dos retiradas masivas de flota por fallos de software. Numerosas incógnitas siguen abiertas: número de coches, zonas cubiertas, precio y fecha exacta de apertura al público.
