En la zona norte de la provincia de Segovia, a más de mil metros de altitud sobre las aguas del embalse de Linares del Arroyo y a las puertas del Parque Natural de las Hoces del río Riaza, se alza la villa de Maderuelo, declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1993. Sus orígenes, datados en el siglo X, la sitúan como enclave fronterizo entre los reinos cristianos del norte y el Califato de Córdoba, y tras las campañas del condado de Fernán González y el reinado de Alfonso VI, la localidad se constituyó en cabeza de la Comunidad de Villa y Tierra de Maderuelo, una institución que llegó a coordinar gobierno, justicia y administración de las aldeas circundantes.
El caserío, adaptado a la angosta orografía de la loma rocosa, se organiza en torno a dos calles principales serpenteantes conectadas por callejuelas y plazas escalonadas. Su arquitectura militar conserva el Arco de la Villa, con doble portón defensivo y matacán; la Puerta del Barrio, integrada por un torreón; y los restos del Torreón del Castillo. En la parte alta se sitúa la Iglesia-Palacio de San Miguel, rehecha en el siglo XVI sobre un primitivo templo románico y restaurada en 1981, donde se expone la llamada Momia de Maderuelo, un cuerpo incorrupto del siglo XV ligado a leyendas locales.
A los pies del cerro, la Ermita de la Vera Cruz, Monumento Nacional desde 1924, albergaba pinturas murales del siglo XII. En 1947, ante la inundación del valle por la construcción del embalse, los frescos fueron arrancados mediante la técnica del strappo y trasladados al Museo del Prado, donde se exhiben en una sala que reproduce la forma del ábside segoviano. La ermita conserva hoy réplicas de alta fidelidad.
