La antropóloga Soraya Domínguez Suárez ha liderado un proyecto de investigación y documental comunitario en Gran Canaria que busca romper el silencio que ha cubierto décadas sobre la intimidad de las mujeres rurales mayores. Su iniciativa surgió de la inquietud de que los proyectos dirigidos a mujeres mayores se circunscriban a preguntas preestablecidas que crean el estereotipo de la mujer rural. La investigación se centró en el barrio de La Aldea de San Nicolás, en el municipio de El Hoyo, donde se reunieron con diez mujeres, aunque el documental se centró en cinco historias para profundizar en sus experiencias.
La principal característica de estas entrevistas fue la ausencia de educación sexual y el tabú absoluto sobre el deseo y la sexualidad íntima. Las participantes, que vivían en entornos rurales, no recibían educación sobre el sexo desde la infancia hasta la madurez, lo que les llevó a vivir en un estado de vigilancia social y moral. La conversación sobre el deseo se resumía en el miedo, el pecado y la vigilancia sobre sus relaciones con los hombres. En muchos casos, la información se transmitía de forma fragmentaria y moralizante.
La investigación analiza los cuerpos femeninos bajo el control de la familia, la comunidad y el entorno social. Domínguez Suárez argumenta que la vigilancia social y las normas de feminidad se terminan interiorizando, formando una autorregulación de la conducta y el deseo. La principal conclusión de su trabajo es que existe un control tan enorme sobre los cuerpos que nunca les pertenecen. El proyecto busca no homogeneizar las biografías de las mujeres, sino abrir un espacio de escucha para sus voces, sus estrategias de supervivencia y sus experiencias de subordinación o matrimonios precoces. La intención no era comercial, sino que quería que esto se viera y se devolviera a la comunidad en una pieza audiovisual.
