Lovable, la startup europea de referencia en el llamado "vibe coding" —creación de aplicaciones mediante instrucciones en lenguaje natural asistidas por inteligencia artificial—, ha confirmado este miércoles el cierre de una ronda de Serie C de 400 millones de dólares que sitúa su valoración en 13.300 millones de dólares, casi el doble de los 6.600 millones que alcanzaba apenas siete meses atrás. El anuncio, recogido por TechCrunch y la propia compañía en su blog corporativo, supone un espaldarazo mayúsculo al ecosistema tecnológico europeo y consolida a Lovable como uno de los casos de crecimiento más vertiginosos del sector.
La operación ha sido liderada por Menlo Ventures, el mismo inversor que capitaneó la Serie B de diciembre de 2025, y codirigida por el Scaleup Europe Fund, gestionado por la firma sueca EQT. En la ronda participan más de una docena de inversores de cuatro continentes, según el comunicado oficial: Balderton Capital y Carmignac, europeos; Kaszek Ventures y LTS Growth, latinoamericanos; Tencent y World Innovation Lab, asiáticos; y Regent, estadounidense —firma esta última propietaria también del propio TechCrunch, detalle que la cabecera tecnológica hizo notar—. Repiten como inversores Accel, Antler, CapitalG, DST Global, Evantic Capital, HubSpot Ventures y Salesforce Ventures.
El salto financiero llega acompañado de cifras de uso que reflejan un crecimiento exponencial. Lovable asegura haber alcanzado en junio los 500 millones de dólares en tasa de ingresos anualizados, según informó a TechCrunch. Desde su lanzamiento en noviembre de 2024, los usuarios han creado más de 60 millones de proyectos en la plataforma, y las aplicaciones desarrolladas con Lovable reciben más de 900 millones de visitas mensuales. En su primer año, la compañía logró presencia en la mitad de las empresas del Fortune 500; menos de un año después, esa proporción ha crecido hasta casi dos tercios. Lovable también firmó en junio un acuerdo plurianual con Google Cloud que quintuplica su uso de infraestructura, lo que da idea de la presión que el crecimiento ejerce sobre su backend.
La compañía ha diversificado su propuesta más allá de la generación inicial de código. Entre las novedades desde la Serie B figuran herramientas de pago para monetizar aplicaciones, funciones de SEO y optimización para búsquedas con IA, integraciones más profundas con Google Workspace, Microsoft 365, Salesforce, Stripe y ElevenLabs, escaneos de seguridad automáticos y programados, y la obtención de la certificación AIUC-1 —el primer estándar de seguridad para agentes de inteligencia artificial—. Lovable también dispone ya de su propio modelo de IA entrenado internamente, una decisión que la empresa justifica como alternativa al modelo "model picker" o selector de modelos frontier de terceros.
Los testimonios de clientes aportan dimensión al fenómeno. Adidas, NVIDIA y Deutsche Telekom figuran entre las grandes corporaciones que utilizan Lovable para construir software interno en flujos críticos. La empresa cita casos como el de WNTD en Reino Unido —un fundador serial que ahorra entre 25.000 y 30.000 libras mensuales gracias a la plataforma—, la brasileña Viver de IA —que con 54 empleados atiende a más de 1.200 clientes y prevé alcanzar 100 millones de reales de facturación este año— o Nursa en Estados Unidos, que construyó un producto enterprise en un fin de semana y ha jubilado ya diez sistemas SaaS propios.
Lovable ha extendido además su apuesta inversora hacia el ecosistema: respaldó a la danesa Atech, que desarrolla software de vibe coding aplicado al diseño de hardware. El comunicado oficial de la compañía finaliza con un mensaje de aceleración en producto, infraestructura y plantilla para cumplir su misión de convertirse en "el único lugar donde las personas crean nuevos negocios y transforman los existentes".
La ronda se produce en un contexto de feroz competencia por el talento y el capital en el segmento de generación de código con IA, y sitúa a Lovable entre las startups europeas mejor capitalizadas del momento. Si la valoración se ha duplicado en menos de un año y los ingresos anualizados rozan ya los 500 millones de dólares, la presión para sostener ese ritmo —y para rentabilizar una base instalada de 60 millones de proyectos— será el principal termómetro al que mirarán inversores y competidores en los próximos meses.
