Los últimos romanos: pueblos que aún conservan la identidad romana

Fuentes: The last Romans are still around

Aunque el Estado romano dejó de funcionar hace más de mil quinientos años (o quinientos para los seguidores de Constantinopla), la identidad romana nunca desapareció del todo: evolucionó. Hoy existen varios pueblos que todavía se autodenominan «romanos» o alguna variante de ese nombre, y cada uno conserva una historia, una lengua y un contexto distintos.

En Europa oriental, los rumanos y los moldavos hablan la rama más oriental de las lenguas romances, descendientes del latín. Su nombre procede de una autodenominación que data del Imperio romano, cuando buscaban distinguirse de sus vecinos no romanizados. En la Edad Media, los extranjeros los llamaban «valacos», término derivado de *Walhaz, la palabra germánica y eslava para referirse a los romanos, raíz que también sobrevive en topónimos como Gales, Cornualles y Valonia.

En los Alpes suizos, concretamente en el cantón de los Grisones, vive el pueblo romanche, cuya lengua es la menos hablada de las cuatro oficiales de Suiza, con apenas un 0,5% de hablantes nativos. La región, parte de la antigua provincia romana de Recia, mantuvo su identidad latina gracias a su independencia política como las Tres Ligas hasta 1803.

Alrededor del Mar Negro y en Asia Menor subsisten los hablantes de romaica, variedades de griego que descienden tanto de las colonias griegas anteriores a Roma como del Imperio bizantino. Junto a ellos están los urum, de origen árabe. Unos y otros forman comunidades fragmentadas —griegos del Azov, del Cáucaso, microasiáticos— con identidades nacionales diversas según el país donde habitan.

El artículo también menciona a los romaníes, originarios del subcontinente indio y cuyo nombre no procede de Roma; a la Ciudad del Vaticano, último estado latinohablante; y a los habitantes de la Roma actual, herederos contemporáneos de la Urbe eterna.