Los Sussex redimensionan su imperio mediático en EE UU tras el repliegue de Netflix y Spotify

Fuentes: Is this the end of Harry and Meghan’s American dream?

El príncipe Enrique y Meghan Markle llegaron a California en 2020 con dos acuerdos millonarios —100 millones de dólares con Netflix y 20 millones con Spotify— que parecían consagrarlos como potencia global de contenidos. Seis años después, ambos contratos se han reducido o vencido y la pareja se dispone a regresar al Reino Unido, donde el rey Carlos III ha atravesado problemas de salud. El documental Harry & Meghan (2022) batió récords de audiencia en Netflix, pero proyectos posteriores como la serie de polo y With Love, Meghan cosecharon resultados discretos: la segunda temporada de este último se sitúa como el título número 1.217 más visto de la plataforma en la segunda mitad de 2024. El acuerdo con Spotify, finalizado en 2023 tras producir solo 12 episodios de Archetypes, incluyó duras críticas como las del ejecutivo Bill Simmons, que los calificó de "grifters". La serie animada Pearl fue cancelada y Netflix puso fin a su marca As Ever tras siete meses, aunque renovó una alianza más limitada con los Sussex en formato "first look". Analistas del sector, como Evan Shapiro y Matt Navarra, atribuyen el tropiezo a los cambios profundos del ecosistema audiovisual, marcados por la competencia con creadores independientes y el fin de la era de los acuerdos estrella. Comparan el caso con el de los Obama, cuyo acuerdo con Netflix también se estrechó en 2024.