Un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo, dirigido por la Escuela de Medicina de la Universidad del Sur de California (USC), ha demostrado que los suplementos de DHA en dosis elevadas no mejoran la memoria ni la función cognitiva ni frenan la atrofia cerebral en adultos mayores con riesgo elevado de desarrollar alzhéimer. El estudio, publicado por el equipo de Hussein Naji Yassine, director del Personalized Brain Health Center de USC, contó con 365 participantes de entre 55 y 80 años que consumían pescado con poca frecuencia; casi la mitad (47 %) eran portadores del alelo APOE ε4, el principal factor genético de riesgo de la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía.
Los voluntarios fueron divididos en dos grupos: uno recibió 2.000 mg diarios de DHA durante 24 meses y el otro un placebo con mezcla de aceites de maíz y soja. Las mediciones de líquido cefalorraquídeo confirmaron que la concentración de DHA en el cerebro aumentó un 17 % a los seis meses, tanto en portadores como en no portadores de APOE ε4. Sin embargo, tras dos años, las pruebas neuropsicológicas y los volúmenes del hipocampo no mostraron diferencias significativas entre ambos grupos.
Los investigadores sugieren varias hipótesis: la activación de la enzima cPLA2, que degradaría el DHA antes de incorporarse a las membranas sinápticas; la inflamación crónica asociada a factores de riesgo cardiovascular como obesidad, hipertensión y sedentarismo; la corta edad media de la muestra (66 años) y la escasa progresión del deterioro durante el ensayo; y una tasa de abandono del 38 % atribuida a la pandemia de Covid-19. Los autores concluyen que las medidas preventivas más respaldadas siguen siendo la actividad física regular, un sueño adecuado y una dieta equilibrada.
