Algunas de las familias más adineradas de Estados Unidos están recurriendo a la inteligencia artificial para educar a sus hijos en lugar de las escuelas tradicionales, pagando decenas de miles de dólares para que sus niños sean probadores beta de tecnología no probada. Empresas como Forge Prep y Alpha School cobran a las familias sumas elevadas por utilizar tutores de IA y talleres interactivos basados en proyectos. Silicon Valley ha sido un gran adoptante de este modelo; Shaun Johnson, capitalista de riesgo en San Francisco, planea enviar a su hijo a un Alpha Kindergarten que cuesta 75.000 dólares al año, argumentando que la educación actual está rota y que los emprendedores la arreglarán. Sin embargo, críticos señalan que la IA tiende a ser servil y no está claro cómo enseñará a pensar de forma crítica. Además, la cofundadora de Alpha School, MacKenzie Price, ha dicho que mantendrá los "temas sociales controvertidos" fuera del aula, lo que podría incluir derechos de la mujer, historia de la esclavitud o inmigración. Las empresas no comparten métricas de rendimiento, por lo que no hay evidencia de que estas escuelas mejoren los resultados educativos.
