Los ratones de glaciar son agregados de musgo oscuro que habitan en glaciares y ecosistemas adyacentes, observados en regiones como Alaska, Chile, Groenlandia e Islandia. Estas colonias, compuestas por múltiples especies de musgo, albergan también a nematodos, colémbolos y tardígrados, creando un microecosistema que retiene calor y humedad, permitiendo la supervivencia de organismos en condiciones extremas. Su característica más notable es el movimiento coordinado sobre el hielo, que no responde al viento ni a la pendiente, sino a un mecanismo físico propuesto por Gilbert y Bartholomaus: el musgo absorbe energía solar en su lado sur, derritiendo el hielo y creando una depresión hacia la cual rueda la colonia. Este proceso genera un desplazamiento gradual de aproximadamente 2,5 centímetros diarios, confirmado mediante acelerómetros que detectan rotaciones y rodaduras, no deslizamientos simples. Aunque se desconocen las precondiciones exactas para su formación, se cree que persisten durante al menos seis años. En algunos casos, la reproducción es asexual debido al entorno hostil. El fenómeno fue descrito por primera vez en 1950 por el meteorólogo islandés Jón Eyþórsson, quien los denominó 'jökla-mýs'.
