El rover Curiosity lleva 13 años operando en Marte gracias a una cadena continua de actualizaciones de software y ajustes de ingeniería enviados desde el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, según explicó Alexandra Holloway, jefa asistente de operaciones de ingeniería de la misión. En una entrevista con IEEE Spectrum, Holloway repasó los principales contratiempos que han sorteado los ingenieros, entre ellos el desgaste de las ruedas, la pérdida progresiva de potencia de su generador termoeléctrico de radioisótopos y anomalías en las memorias NAND de sus dos computadoras de a bordo.
Uno de los episodios más críticos ocurrió en el Sol 2172, cuando la computadora B, en uso desde 2009, no pudo montar su partición de disco. El equipo regresó a la computadora A, deteriorada y con apenas 2 GB de almacenamiento utilizable, y terminó reutilizando los 64 MB de memoria NOR donde se guardaban copias antiguas del software de vuelo como sistema de archivos para A. Esa versión fue bautizada como R-Hope. Holloway reconoció que la longevidad de Curiosity sigue asombrándola y sostuvo que la experiencia acumulada se ha incorporado al diseño de Perseverance, lanzado nueve años después.
