Durante medio siglo, las traducciones de Edwin y Willa Muir fueron la puerta de entrada al mundo kafkiano para los lectores angloparlantes. Un nuevo libro, 'Kafkaesque', de Maïa Hruska, repasa el impacto de diez grandes escritores que tradujeron a Kafka, pero apenas menciona la contribución del matrimonio escocés. Los Muir, pioneros en verter al inglés obras como 'La metamorfosis' (1933) y 'El castillo' (1929), trabajaron desde la precariedad y el desarraigo. Willa, una helenista brillante, y Edwin, poeta autodidacta originario de Orcadas, lograron que Kafka sonara fluido, formal y enigmático en inglés, aunque críticas posteriores les reprocharon domesticar el texto original. A pesar de ello, su labor permitió que el autor checo se convirtiera en una figura central del siglo XX. El libro de Hruska, traducido por Sam Taylor, pasa por alto a los Muir casi por completo, un giro kafkiano que borra a quienes hicieron posible que Kafka encontrara su voz en el ámbito anglófono.
