En 2026, la definición de móvil premium ha dejado de centrarse exclusivamente en la potencia bruta para priorizar la diferenciación física y el ecosistema de servicios. Los fabricantes han subido los precios de los dispositivos de gama alta, impulsados por la escasez de memoria RAM y NAND debido a la demanda de centros de datos de inteligencia artificial, así como por la integración de cámaras con óptica física avanzada y plegables como formato máximo.
El iPhone 18 Pro ha alcanzado los 1.470 euros en España, mientras que el iPhone Duo, un plegable, parte de 2.340 euros. En Android, el Xiaomi 17 Ultra y el Oppo Find X9 Ultra se sitúan entre los 1.500 y los 1.700 euros. Esta estrategia se basa en tres pilares: la innovación en hardware, donde marcas como Leica, Hasselblad y Zeiss añaden valor percibido; la escalada de almacenamiento, con modelos que llegan hasta los 2 TB; y la monetización continua mediante suscripciones de IA y servicios digitales. A diferencia de años anteriores, el precio ya no garantiza la totalidad de las funciones, sino que el consumidor debe elegir qué excelencia priorizar, ya sea la fotografía, el formato o el ecosistema de actualizaciones.
