Un Airbus A350-1000ULR completó un vuelo de 24 horas y 24 minutos entre Melbourne y Toulouse como prueba del programa Project Sunrise de Qantas, manteniendo encendidos durante toda la travesía sus dos motores Rolls-Royce Trent XWB-97, cuyo ventilador frontal alcanza casi tres metros de diámetro. Cada unidad generó un empuje de despegue certificado de 97.000 libras (unos 431,5 kilonewtons), con autorización para funcionar a ese régimen durante un máximo de cinco minutos, tras los cuales la potencia se modula según la fase de vuelo. Rolls-Royce explica que, para alcanzar esa clase de empuje, el XWB-97 conserva el ventilador de 118 pulgadas del XWB-84 pero gira un 6% más rápido y combina ese incremento con un núcleo de mayor tamaño, capaz de procesar hasta 1,3 toneladas de aire por segundo en despegue. La arquitectura de tres ejes concéntricos permite que el ventilador, el compresor intermedio y el de alta presión roten a velocidades independientes. El vuelo no solo evaluó la fiabilidad del propulsor, sino también la gestión del combustible, la temperatura de cabina y la climatización de los compartimentos de la tripulación. En comparación, el GE9X del Boeing 777X, con un ventilador de 134 pulgadas, ostenta el récord de diámetro en aviación comercial.
