En el verano de 1956, el escritor de la Beat Generation Jack Kerouac subió a la cima del monte Desolation, en el estado de Washington, para trabajar como vigilante de incendios forestales para el Servicio Forestal de Estados Unidos. En su cabaña aislada a 2.012 metros de altura, Kerouac disponía de un mapa panorámico circular y un instrumento óptico —el firefinder— con los que localizaba columnas de humo y orientaba a los equipos de extinción. La experiencia inspiró pasajes de sus libros Desolation Angels y Dharma Bums.
Estos mapas panorámicos fueron diseñados para las torres de vigilancia contra incendios que proliferaron en el noreste de Estados Unidos tras los devastadores fuegos de 1903 y 1908. Entre 1918 y 1923, el ingeniero civil Archie G. Norcross (1880-1947) dibujó para el Departamento Forestal de Maine decenas de mapas circulares centrados en cada torre: representaciones del horizonte visible desde la atalaya, con accidentes geográficos señalizados que permitían triangular la ubicación exacta de un fuego.
Cada mapa orientaba al vigilante dentro de su universo elevado, cuyos límites coincidían aproximadamente con el alcance de su vista. La red de torres cayó en desuso a partir de mediados del siglo XX, superada por cámaras, satélites térmicos y patrullas aéreas. De las aproximadamente 8.000 torres originales, solo unas pocas siguen activas; otras se conservan como refugios improvisados para excursionistas. La torre de Doubletop Mountain, célebre por ser alcanzada repetidamente por rayos, fue desmontada antes de 1972.
