El papa Francisco ha publicado una encíclica de 40.000 palabras sobre inteligencia artificial, titulada 'LLMs are closer to religion than they appear. Watch out for those who like it that way'. En ella, el pontífice advierte sobre la tendencia a tratar los grandes modelos de lenguaje (LLM) como una especie de fe, y critica a quienes fomentan esa percepción para obtener beneficios. La encíclica también ha generado preguntas legales: abogados ya están consultando si los católicos pueden negarse a usar IA en el trabajo por motivos religiosos. El documento explora los paralelismos entre la confianza ciega en la IA y la devoción religiosa, y alerta sobre el riesgo de delegar decisiones morales en sistemas algorítmicos. La publicación ha reavivado el debate sobre la ética de la inteligencia artificial y su lugar en la sociedad, especialmente en el ámbito laboral. Los expertos señalan que la comparación con la religión no es casual: ambas ofrecen respuestas a preguntas fundamentales y exigen cierto grado de fe. Sin embargo, la encíclica subraya que la IA no debe sustituir el juicio humano ni la responsabilidad moral. La Santa Sede ha instado a los gobiernos y empresas a regular el uso de la inteligencia artificial con criterios éticos claros.
Los LLM son más religiosos de lo que parecen, y a algunos les conviene
