Los Jardines Subterráneos de Forestiere: una obra singular excavada durante 40 años

Fuentes: Forestiere Underground Gardens: a Sicilian immigrant's 40-year subterranean project in Fresno

Los Jardines Subterráneos de Forestiere son un conjunto de estructuras subterráneas situadas en Fresno, California, excavadas por Baldassare Forestiere, un inmigrante siciliano, a lo largo de cuarenta años, entre 1906 y 1946. El complejo es un ejemplo poco habitual de arquitectura vernácula y está gestionado por los descendientes del autor a través del Forestiere Historical Center. Fue inscrito en el Registro Nacional de Lugares Históricos en 1977 y declarado punto 916 de los Hitos Históricos de California en 1978.

La historia del enclave se remonta a la decisión de Forestiere de buscar refugio del calor asfixiante del valle de San Joaquín. El suelo de hardpan resultó inadecuado para los cítricos que quería cultivar, así que excavó un pequeño sótano que se convirtió en una residencia completa. Se inspira, según la tradición, en las catacumbas romanas y en las bodegas que había conocido en Italia. A medida que el proyecto crecía, comprobó que los árboles cultivados en cámaras subterráneas con tragaluces crecían sanos y protegidos de las heladas.

El resultado es un laberinto de 65 estancias distribuidas en tres niveles —de 3, 3 y 7 metros de profundidad— que se extiende por unas 4 hectáreas, con dormitorios de verano e invierno, cocina, baño, estanque, salón con chimenea, patios abiertos a la luz y árboles centenarios. La obra se realizó exclusivamente con herramientas manuales y dos mulas, sin planos previos, y aprovecha el propio material extraído para construir los arcos y relleno. El diseño de galerías de anchura variable favorece la ventilación natural, mientras los tragaluces cónicos expulsan el aire caliente.

La plantación incluye cítricos, bayas y frutos exóticos como kumquat, níspero y azufaifo, con árboles injertados que producen varias variedades. Las copas situadas sobre las estancias actúan como aislante térmico. El escritor T. Coraghessan Boyle publicó en The New Yorker, en 1998, un relato de ficción inspirado en esta singular obra.