Los ideales de la prosa inglesa: entre la belleza barroca y la majestad sublime

Fuentes: The Ideals: A Meditation on the Beauties of English Prose

David Bentley Hart analiza en este ensayo qué hace grande a la prosa inglesa y por qué su edad de oro coincidió con el siglo XVII. El autor parte de dos pasajes de Sir Thomas Browne, uno de "Sobre los sueños" y otro de Pseudodoxia Epidemica, para mostrar los dos polos del estilo del escritor: la sonoridad espaciosa y brillante, por un lado, y la densidad anfractuosa y ostentosa, por otro. Frente a la extendida idea de que la prosa inglesa evoluciona del ornamento barroco a la sencillez llana, Hart sostiene que la transición real va de lo bello a lo sublime, en el sentido clásico previo a Kant: mientras lo bello abunda en ornamentación refulgente, lo sublime es una majestad contenida, una austeridad cargada que supera el poder retórico de cualquier adorno.

El ensayo contrasta la prosa de Browne con la del Rey Jacobo, especialmente el texto de Eclesiastés, para demostrar que la diferencia entre ambos registros no es tan absoluta como suele creerse: ambos pertenecen a un mismo continuo estilístico. Hart incluye en ese espectro a autores como John Florio, Lancelot Andrewes, John Donne, Robert Burton, Thomas Hobbes, Izaak Walton, John Dryden, Thomas Traherne y Joseph Addison, entre otros.

Por último, el autor argumenta que toda prosa de envergadura llega tarde en la historia de una cultura, porque exige un largo proceso de refinamiento lingüístico. La poesía surge con las primeras palabras; la prosa, en cambio, solo alcanza su plenitud cuando el lenguaje ha desarrollado un vocabulario rico, una sintaxis sutil y un dominio consciente de sus cadencias. En inglés, como en francés, ese momento culmine se sitúa en la modernidad temprana, con cenit en el siglo XVII.