Los hombres que cerraron el nuevo agujero de Chernóbil: una carrera contra la radiación y la guerra

Fuentes: Los hombres que cerraron el nuevo agujero de Chernóbil: "El destino nos dio una oportunidad de ponernos a prueba hasta el límite"

Casi cuarenta años después del accidente de 1986, la central nuclear de Chernóbil volvió a vivir una emergencia en febrero de 2025: un dron explosivo ruso abrió un agujero en la estructura de confinement levantada sobre el sarcófago del reactor 4 y provocó un incendio interno. Más de cien bomberos ucranianos trabajaron durante dos semanas en turnos de treinta minutos, con temperaturas bajo cero y agua que se congelaba al instante, para apagar el fuego entre las membranas del techo. Oleksiy Chuprov, uno de los rescatistas, resumió la misión al Wall Street Journal con una frase fría: "Simplemente hicimos nuestro trabajo".

La estructura de acero, instalada en 2019 con un coste de 1.750 millones de dólares, fue diseñada para resistir tornados e incendios forestales, no ataques militares directos. Ucrania calcula que necesita 580 millones de dólares para reparar los daños y evitar corrosión irreversible. El reactor sigue conteniendo 200 toneladas de material altamente radiactivo, aunque no genera electricidad desde 2000.

El historiador Serhii Plokhy advierte de un cambio de paradigma: "la verdadera amenaza nuclear hoy viene mucho más de los átomos para la paz que de los átomos para la guerra". La ocupación rusa de Chernóbil en 2022 y el control de la central de Zaporiyia, la mayor de Europa, ilustran cómo las infraestructuras nucleares civiles se han convertido en piezas estratégicas y rehenes del conflicto convencional.