Un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology concluye que los adolescentes cuyos padres se distraen con frecuencia con el teléfono móvil tienden a mostrar conductas más inseguras en sus relaciones, lo que puede afectar a su bienestar futuro. La investigación, dirigida por el doctor Don Grant, del Centro de Investigación e Innovación de Newport Healthcare (Estados Unidos), contó con la participación de 600 jóvenes de entre 12 y 17 años, que valoraron cómo el uso del móvil por parte de sus progenitores influía en su atención, disponibilidad e interacciones. Los resultados revelaron una correlación directa entre esa percepción y niveles altos de inseguridad.
Grant advierte de que el problema está más extendido de lo esperado, especialmente entre los millennials, primera generación de nativos digitales que ahora se enfrenta a la paternidad. Walter Jones, portavoz de la plataforma Adolescencia Libre de Móviles, señala que el "phubbing" parental —ignorar al interlocutor por mirar el móvil— se asocia con ansiedad y con la búsqueda de aprobación en redes sociales. En la misma línea, Diego Hidalgo, fundador del Movimiento Off, subraya que la hiperconexión digital ha contribuido al deterioro de la salud mental juvenil registrado en los últimos 15 años.
Como recomendaciones, los expertos sugieren no usar el móvil durante las comidas, dejarlo fuera de las habitaciones y reservar momentos exclusivos para la interacción cara a cara sin interrupciones.
