Un puñado de profesionales ajenos al sector defensa —un veterinario, un vendedor de salvaescaleras, un jurista, un psicoanalista y un jardinero paisajista, entre otros— son los accionistas familiares de Wegmann, el grupo alemán que controla cerca de la mitad de KNDS, fabricante franco-alemán de los tanques Leopard 2 y Leclerc. El reportaje del Financial Times revela la composición de esta estructura accionarial fragmentada, heredera de una firma de vagones fundada en 1882 en Kassel y reconvertida en proveedora militar tras la Primera Guerra Mundial. KNDS prepara su salida a bolsa en Fráncfort y París con una valoración de entre 15.000 y 20.000 millones de euros, en una operación en la que Alemania comprará cerca del 40% de la parte privada y Francia reducirá su participación para mantener el equilibrio entre ambos Estados. Al menos doce descendientes de August Bode conservan más de un tercio de Wegmann Holding; los hermanos Felix y Stephan Bode podrían repartirse unos 1.200 millones de euros. La fundación vinculada a los von Braunbehrens, un linaje académico con musicólogos y filólogos, posee un 24% y podría recibir hasta 2.400 millones. Los dividendos anuales casi se han duplicado desde 2021, de 34 a 65 millones, y los ingresos pasaron de 2.700 a 4.400 millones en 2024, tras un reparto extraordinario de 1.000 millones en noviembre junto al Estado francés. La guerra en Ucrania devolvió al Leopard al centro del debate militar europeo y convirtió a KNDS en pieza clave del rearme continental.
