Los Gay Games, descritos como una suerte de olimpiadas con perspectiva LGTBI, arrancan este fin de semana en València y se prolongarán del 27 de junio al 4 de julio con 39 disciplinas deportivas repartidas por espacios municipales. El evento, impulsado por la socialista Pilar Bernabé cuando era concejala de Deportes, llega ahora tras tres años de gobierno municipal y autonómico de PP y Vox, lo que ha generado el rechazo de los colectivos LGTBI y de la izquierda.
La alcaldesa María José Catalá ha pedido unidad en torno a la cita y ha defendido el deseo de proyectar una ciudad "diversa y feliz", aunque la oposición y el tejido asociativo critican la hipocresía que atribuyen al evento. Lambda, principal colectivo LGTBI de la ciudad, enumera recortes en los presupuestos autonómicos de partidas específicas, la eliminación de la comisión parlamentaria de políticas LGTBI en las Corts Valencianes y la modificación de la ley trans valenciana. El coordinador general de Lambda en el País Valencià, Airto Granell, califica la iniciativa de "campaña turística para blanquear" la imagen del gobierno local. Los colectivos consideran que apoyar los juegos contribuye al "pinkwashing" de las políticas de la derecha y la extrema derecha.
Compromís y el PSPV han anunciado que no acudirán a la inauguración, tampoco la delegada del Gobierno, y los socialistas denuncian la falta de visibilidad institucional del evento. La concejala Luisa Notario ha lamentado que València haya pasado de ser referente en derechos LGTBIQA+ a aplicar recortes, y el edil Borja Santamaría ha criticado la ausencia de pancartas o iluminación específicas.
