Los gases venenosos no son un invento moderno: así los usaron hace más de 2.000 años en una ciudad griega

Fuentes: Los gases venenosos parecen un arma de lo más moderna, pero no: hace más de 2.000 años ya los usaban en Grecia

En el año 189 a.C., durante la guerra de Roma contra la Liga Etolia, los defensores de la ciudad griega de Ambracia recurrieron a un arma química primitiva para frenar el asedio ordenado por el cónsul Marco Fulvio Nobilior. Según recoge el historiador Polibio en el libro 21 de sus 'Historias', cuando los legionarios romanos excavaron túneles subterráneos para derribar las murallas, los ambracios idearon un dispositivo para intoxicarlos con humo tóxico: una vasija de barro con embudo de hierro rellena de plumas finas, encendida con fuego y tapada con una cubierta perforada que canalizaba los gases hacia la galería enemiga, avivada con un fuelle. El humo denso y nocivo resultó insoportable para los soldados romanos, lo que obligó a negociar una tregua. Aunque el ingenio retrasó la caída de la ciudad, Ambracia acabó rindiéndose y fue saqueada en 167 a.C. por Emilio Paulo. Su población fue trasladada por Augusto a la vecina Nicópolis, y en el siglo II d.C. el viajero Pausanias solo encontró un lugar cubierto de hierba. La historiadora Adrienne Mayor recuerda que estas prácticas, aunque tóxicas, no se concebían en la Antigüedad como armas químicas, sino como un recurso más de ingenio bélico.